Sudaba y a la vez tiritaba de frío,una hipotermia psicológica se apoderó de mi cuerpo.
Guantes,vaselina y...La aguja saliendo en miles de puntadas por segundo...
Cuando era niña,me sentaba en la parte de atrás de la casa,justo en la puerta,desde donde se podía ver el camino que llevaba a la carretera hasta allá a lo lejos y a la hora punta,todos volvían de sus trabajos esclavizantes,mi padre y mi tío,regresaban,con las caras desencajadas por el agotamiento.
Me sentaba y me pintaba las uñas de los pies,miraba mis piernas finas,morenas por el sol caribeño,y me gustaban, deseaba en ser tan guapa como mamá de mayor,veía mis rodillas y sabía que las tenía pronunciadas como mi padre,pero mi cuerpo me gustaba y me gusta,y en aquellos tiempos,imitaba el ritual de mi madre de cada día.Cremas,aceites,pintauñas,peinados elaborados y a cualquier herida,rasguño o cardenal,un tratamiento casi excesivo,la ex modelo que es mi madre,me enseñó a mimar mi cuerpo y cuidarlo,por dentro y por fuera.
Fueron muchas tardes las que esperé a mi padre y a mi tío político sentada mirando mis piernas,pensando mil cosas mientras me delineaba las cejas,todas esas cosas en las que piensa una adolescente a los 15 años,todas esas más las cosas que pensaba alguien como yo,bastante inusuales ahora que me me doy cuenta.
Miraba mis piernas porque solía sentarme en el suelo,sobre concreto pulido.
No me sentaba en el suelo,pero estaba en la misma posición,con mi pierna izquierda delante de mi,con los guantes negros,con la máquina apuntando la plantilla en mi piel y recordé esos momentos maravillosos de la adolescencia,vi mi pierna tersa y bonita y recordé a mi tío diciendo: "ahí esta mao (mouse) está invalida"(me había rascado la rodilla y ese era un gran motivo para pasar un día sentada).
Sobre 20 veces acerqué la aguja a mi piel,y 20 veces la retiré espantada.¿Como voy a hacerme daño con esa aguja!!me va a doler!!dolerá mucho!!!mi piel!me la voy a rasgar/destrozar...
Sola en el estudio,llego mi profe a mirar lo que se supone que ya debería estar acabando...con una rosa natural en la mano,para mi...justo cuando más necesitaba un gesto de cariño... Le dije gracias con un nudo en la garganta,inspiré el aroma de la flor y me eché a llorar.Me dolía algo en el corazón,que aún no comprendo,no se porqué me vine abajo,sólo se que recordé mi infancia y unas cuantas cosas de mi vida actual y una bomba estalló dentro de mi aprovechando la mecha de un momento significativo tal vez.
Mi profe,el tatuador,cogió la maquina y plantó mi obra en la pierna mientras yo lloraba por un poco de todo.
Ha sido la rosa más bonita que me han regalado nunca.
Ha sido un tatuaje especial sin duda.Ahora se algo más de mi que no sabía y es que hay algo que no se,pero hay algo,como una herida sangrante,que duele más que un tatuaje y me hizo llorar como una niña.
Gracias Manuel,por tu rosa sin espinas,justo en el momento adecuado y en el instante preciso.






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