Profané su rostro ya tirante,seco,muerto,con las agujas y el hilo que sellarían para siempre su boca...Una vez maquillado,El señor Juan Fernadez Carmona estaba listo para desaparecer físicamente como el hombre que fue en este mundo.Me quité la bata los guantes y la mascarilla para salir al mundo,que vivo,me esperaba ahí fuera...
La gente continuamente me pregunta sino me da miedo,incluso mi propio padre (de broma)me llamó sádica.
Sucedió que venía de entre los cuerpos humanos inertes,y tuve la sensación de caminar,al salir de la facultad, entre verdaderos no muertos,entonces sola conmigo misma,,pensaba y temblaba por dentro recordando,cosas y con sudores por afrontar lo que para mi, si es un motivo de miedo...Mi propio interior en ocasiones.
Se detuvo el tiempo y todo se volvió blanco y negro,la catedral se desplomó encima de mi,cuando aparecieron los ojos del interrogante, marrones claro,esperando una respuesta,mientras el camino se desdibujaba.
El cielo nublado me miraba,la piedra de las calles,y yo misma flotaba por encima de mi espectante de mi decisión, mientras caminaba fingiendo saber lo que quería,deje de mirarme obsesivamente preguntándome qué quería en todos los espejos posibles.
,
No hay comentarios:
Publicar un comentario