Los campos de castilla tienen el color de la piel sedosa de sus
mujeres.Son preciosos.
Toledo arde bajo un sol de gloria que tiñe de dorado las calles,y en los
tejados,calienta con fuerza implacable.
El alba tiene pocos colores,impaciente,desaparece para dar la bienvenida
al dia,haciendo de oro la cuidad en poco tiempo.
La piedra hierve.El sudor gotea en las sienes de sus habitantes que estan
ausentes en las horas puntas.
Las calles son de nadie a las tres de la tarde.Parece que se llena de
fantasmas de la historia que cabalgan con sus bestias cuesta arriba,cuesta
abajo,blandiendo sus espadas,luchando,peleando,unos por conquistar,otros por
defender Toletum.
Un día me pareció ver al inquisidor entre los niños que salían del
macdonal.Otro deliraba al sentir el dolor de los sentenciados a muerte colgados
en la fachada de aquella iglesia.
Entonces se camina por Toledo de turista,sumidos en su silencio,adimirando
su grandeza,su fuerza,bajo el sol de justicia.
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