La piedra era alta como mis ilusiones,grande, inmensa como mi presentimiento actual.
Frente al Coliseo me sentí pequeña,como un puntito diminuto que podía volar en mil direcciones.Una motita de polvo frágil,pero libre.
Puse mi mano en la piedra fresca del monumento.Me vinieron imagenes a la cabeza de muertes,sufrimiento,llantos.Mi corazón latió fuerte.Me sentí triste.
Mirando a los alrededores intentaba imaginar la estampa antigua del lugar,en todo su esplendor...lo intente y lo intenté...y entonces escuché a la gente en el bullicio de la cuidad,vi el crepúsculo,respiré profundo y no se cómo pero sentí,la grandeza de Roma en mi pecho,con cada latido de mi corazón...

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