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jueves, 17 de febrero de 2011

Nuestro propio diablo

El tiempo pasó muy despacio.Al recorrer el pasillo cada pisada se hundía en el fango que tenía por suelo y me daba la sensación de que iba a resbalar en cualquier momento,si me caía levantarme iba a ser difícil,aquel riachuelo de lodo me llegaba hasta mas arriba de los tobillos.
No sabía a dónde iría a parar aquel callejón,la luz ténue no ayudaba demasiado,ya quedaba lejos y a cada paso que avanzaba me sumía mas y mas en la oscuridad,pero claro,tenía que intentar salir de aquel infierno,de aquella fiesta de gigantes dónde la diversión era el dolor psicológico de los desgraciados que habían caido en la trampa:¡PASEN Y VEAN EL ESPECTÁCULO!Bueno,un espectáculo era.
Cuando me escapé de la jaula me herí una pierna,aún no sé cómo lo logré.Los muchos demonios vigilaban atentos por todos lados,sus risas eran un tormento,y aunque escapase no podría avanzar,pues me paralizaba el pánico de sus horripilantes relatos en verso sobre lo que iba a sucederme de ahora en adelante,allí,en el infierno.
Quise despertarme de aquella pesadilla.Así que cuando entró aquel ser jorobado a cuatro patas a morderme para tan solo torturarme,luché,con todas mis fuerzas y salí por donde el montruo entró,fué cuando me rompí la pierna,al darle una patada.

Mis mas terribles presentimientos se hicieron realidad.El pasillo no iba a ningún lado,giraba y giraba en circulo,era solo una ensoñación dentro de aquel pestilente lugar donde todo era redondo sin ningún rincon,puerta,habitación,departamento en el cual esconderse o a dónde ir,sin ningún indicio de salida.Recostado contra la pared de tierra-barro,se me ocurrió mirar al techo,dudé en intentar averiguar en si era esa puertecilla,una salida,de todo modos,era imposible que mi cuerpo cupiese por ahí.Supongo que no tenía opción,desesperado por el enorme candado,sólo deseé que se abriera,y se abrió.

Una ráfaga de aire fresco me dió en la cara.Allí abajo me estaba derritiendo de calor. Supe que algo de control debía tener sobre aquella situación,pues deseé subir,y la escotilla se hizo mas grande.No podía trepar por el agudo dolor de mi pierna rota y unas manos me cogieron por los brazos y alzaron hacia la superficie.Entonces me encontré ahí,frente a frente con el diablo.

Sus ojos,dos luces violetas en la cara perfectamente simétrica,de armoniosas proporciones.Su tez de aspecto mortecino,su postura languida,su actitud de cobarde...Era una información que me despistaba,porque siempre imaginé al diablo con aires de magnificiencia,fuerte y tremendamente montruoso.Pero sabía que ella era el diablo,lo sentía.
Se apoderó de mi su estado anímico,su pesar,su sufrimiento y caí a sus pies consternado,inmediatamente.Le cogí un tobillo y pude comprobar el pánico que le estremeció el cuerpo,como una sacudida.Fuí serpenteando su anatomía titiritando ahora de frío,mientras ella lloraba desconsoladamente,no podía articular palabra.
Antes de llegar a su rostro noté como pasé de estar piel con piel pegado a ella,a no encontrarla delante de mi.Me habia fundido con la mujer,entonces me miré,y yo,era ella,ya no me dolía la pierna.Empuñé la falda del vestido pomposo negro y grité tan desgarradoramente como alcanzé,entonces deseé que todo aquel infierno no existiese,que apareciese delante de mi la puerta a mi casa.Y así fué.Salí despacio con mis zapatos de tacón de plata a la luz de la mañana,en un dia de verano,el mundo estaba tal cual lo habia dejado,y mis seres queridos aguaradaban mi llegada del trabajo,porque todo estaba en orden como siempre habia estado.

A veces somos nuestros propios demonios.Nuestro propio diablo.
Basta con ver la realidad,desde el punto de vista adecuado,para darnos cuenta.

1 comentario:

  1. Wow!!! So heavy. Oye! sabes q?, me gustarìa leer algùn dìa no muy lejano, cmo describes a nuestro propio Angel, si tiens la capacidad de ver con tal claridad a esos demonios y sentir con tal intesidad, yo Darìa un euro como dice una amiga, por ver como describe la otra cara de la moneda. Creo q escuchè que todos llevamos las dos fuerzas: Angeles y Demonios. Crèeme q darìa, no uno, sino UN MILLON de euros ;)

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